Adéntrate en la imaginación de Van Gogh durante un crucero
Inaugurado en 1999, el MS Van Gogh lleva el nombre del famoso pintor holandés y tiene 110 metros de eslora por 11,40 de manga. Completamente renovado en 2007, este barco de categoría “cuatro anclas” ofrece a sus 158 pasajeros una decoración que recuerda a los cuadros del maestro. En las distintas zonas públicas del barco el azul y el amarillo son los protagonistas, recordando a Los Girasoles o a la Noche Estrellada.
Las instalaciones de ocio se distribuyen en dos cubiertas. Diseñado para navegar por el Saona y el Ródano, el MS Van Gogh brinda la oportunidad de admirar las ciudades más bellas de esta parte del sur de Francia, degustar la gastronomía de Lyon o contemplar los verdes paisajes de la Camarga.
Entretenimiento y cultura en el MS Van Gogh
El moderno MS Van Gogh ofrece inmejorables instalaciones de crucero, por ejemplo, el comedor de la cubierta superior. Decorado en oro y azul, ofrece una refinada cocina francesa y regional elaborada por un chef con estrella Michelin. Para acompañar estos platos, Serge Dubs, uno de los mejores sumilleres del mundo, ha elegido los mejores vinos del país. El gran comedor acoge, en un solo servicio, a todos los pasajeros. El desayuno se desarrolla en formato buffet mientras que para el almuerzo y la cena es un servicio en mesa. A través del ventanal, se pueden admira las bellas vistas del río. Después de las comidas, un buen plan es visitar el bar-salón de la cubierta central. Cómoda y acogedora, esta zona de entretenimiento es el espacio central del MS Van Gogh y resulta perfecta para tomar un cóctel sentado en un sillón de cuero o para leer un libro de la biblioteca del barco. El salón también se utiliza como lugar de entretenimiento, ya que la tripulación del barco organiza divertidos juegos, concursos y partidas de bingo. Por la noche, hay una pista de baile para los amantes de la música.
Los pasajeros que deseen disfrutar de las vistas y del aire fresco, deberían dirigirse a la cubierta de sol, en la parte superior del barco. Cómodamente instalado en una de las numerosas tumbonas, podrán relajarse mientras descubren las orillas del Ródano o del Saona. Si lo prefieren, también es posible sentarse en grandes extensiones de césped para hacer un improvisado picnic.
A bordo hay otros servicios a disposición de los pasajeros, por ejemplo, el wifi accesible en todo el barco, o la tienda que, ubicada junto a la recepción, cuenta con tarjetas postales y sellos para enviar durante las escalas, suvenires para regalar y objetos de uso cotidiano.