Islas Baleares, un destino destacado para un crucero bajo el sol
En el corazón del Mediterráneo, a unos 92 km de la costa española se encuentran las Islas Baleares, un archipiélago compuesto por cuatro islas principales: Mallorca, Ibiza, Menorca y Formentera. A pesar del creciente número de turistas de todo el mundo que llegan para admirar los restos históricos del archipiélago y para disfrutar de la belleza de sus playas, las Islas Baleares han conseguido mantener su autenticidad. Mallorca, la mayor de ellas, tiene una superficie de 3.640 km² y es famosa por su eterno clima primaveral, sus playas de arena fina y sus fuentes y obras maestras arquitectónicas. Menorca, con tiene una extensión de 710 km², sigue siendo relativamente desconocida para los veraneantes a pesar de que posee originales pueblos costeros y playas aún protegidas de la masificación turística. Destino elegido por los hippies en los años 60, Ibiza tiene una superficie de 541 km² y es el destino emblemático de la jet set de todo el mundo y de los que buscan fiesta hasta altas horas de la noche. Una escala en las Islas Baleares es perfecta para descubrir este aspecto de la isla pero, también, para ver una faceta más tranquila y reservada que pocos turistas tienen la suerte de conocer. Formentera, la más secreta de las Islas Baleares, es un entorno verde de apenas 82 km² de superficie. En este paradisíaco lugar el tiempo parece haberse detenido para poder apreciar mejor la naturaleza.
Las Islas Baleares, un crucero con sonido mediterráneo
Para muchos, las Baleares son sólo un lugar de moda, pero resumir este archipiélago refiriéndonos sólo a la belleza de sus playas sería faltarle el respeto. Durante una escala en Palma de Mallorca, la principal ciudad de Mallorca, es algo que no puede faltar. La ciudad es un microcosmos de cultura repleto de maravillas arquitectónicas que trascienden las edades. Este paseo cultural se inicia con un recorrido por los monumentos emblemáticos de la ciudad, entre los que destaca el Castillo de Bellver y su estructura circular, un conjunto gótico que sirvió de residencia real bajo el reinado de Jaime II. La Seo, la Catedral de Palma de Mallorca, es otro edificio de estilo gótico que despunta durante una escala en las Islas Baleares. Justo enfrente se encuentra el Palacio de la Almudaina, antiguo castillo musulmán que sirvió de residencia a los monarcas de Mallorca durante el siglo XIII. Este edificio, construido sobre una antigua fortaleza árabe, domina todo el frente costero. Mientras que el exterior del edificio ya llama la atención por su estructura, el interior resulta fascinante gracias a su notable decoración, donde se exponen tapices y muebles de otros monumentos históricos de España. El patio interior del palacio, con sus jardines en perfecto estado de conservación, también merece una visita. El recorrido por Palma de Mallorca puede continuar con una visita al Museo de Mallorca, que alberga una impresionante colección de objetos de cerámica y antigüedades. Para descubrir los alrededores de Palma, la mejor opción es tomar el pequeño tren que va a la Serra de Tramontana. El tour por los pueblos agrícolas y por los olivares forma parte del programa. Una estancia en Mallorca estaría incompleta sin una visita a las Cuevas del Drach y sus lagos subterráneos decorados con enormes estalagmitas y estalactitas.
Después de Mallorca, el barco se dirigirá a Menorca, un lugar tranquilo en el que los pasajeros podrán disfrutar del mar con total tranquilidad. Las playas más populares de la isla son Valls y Cala Pregonda. Ciudadela, la ciudad eclesiástica donde se encuentra la catedral medieval y otros edificios antiguos es uno de los lugares más destacados de la isla. Antes de regresar al barco y continuar el crucero, si dispone de tiempo no pierda la oportunidad de admirar la puesta de sol en las canteras de arenisca de las Pedreres de S'Hostal. La siguiente escala será Ibiza, la isla festiva de las Baleares, pues cuenta con numerosas discotecas y bares de moda. Para disfrutar de un poco de paz y tranquilidad, la carretera Tour de es Savinar es ideal para admirar los islotes de Es Vedra y Es Venadrell, a 200 metros sobre el nivel del mar. Para deleite de los amantes de la naturaleza, el crucero por las Islas Baleares también pasa por la isla de Formentera. Esta escala permite pedalear entre las salinas y los pinares y nadar en aguas turquesas bordeadas de la arena fina de las playas de Llevant e Illettes.
Un destino encantador durante todo el año
La mejor época para hacer cruceros por las Islas Baleares es de abril a noviembre, pero para disfrutar de una temperatura más agradable, lo ideal sería planificar el viaje para los meses de junio a octubre. En esta época del año, el agua está a 21°C, lo que hace que la natación sea mucho más agradable. Las precipitaciones también son bastante bajas. Aquellos que deseen evitar el flujo masivo de turistas, debería escoger el crucero para un poco antes de las vacaciones escolares, es decir, entre mayo y junio, o justo después, de septiembre a octubre.