Itinerario : Barcelona, Monaco Monte-Carlo, Portofino, Civitavecchia - Roma



Evrima
5 d
Suite
Barcelona
08/09/2026
desde
6 200 €
Tasas incluidas

1 cruceros encontrados
Un crucero por Mónaco empieza con la llegada por mar: el puerto Hércules, los yates, los edificios aferrados a la ladera, la Roca y Montecarlo forman un paisaje inmediatamente reconocible.
En una escala en la que todo queda cerca, puedes pasar del Palacio del Príncipe al Museo Oceanográfico, recorrer el circuito de Fórmula 1, tomar un café frente al Casino o acercarte a Eze, Niza o Menton.
El destino combina la Riviera, el patrimonio principesco, los panoramas, los jardines, el lujo discreto y los placeres urbanos con una intensidad poco común en un territorio minúsculo.
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Monaco
Itinerario : Barcelona, Monaco Monte-Carlo, Portofino, Civitavecchia - Roma



Evrima
5 d
Suite
Barcelona
08/09/2026
desde
6 200 €
Tasas incluidas
| Temporada | Clima y condiciones de baño | Consejo experto |
|---|---|---|
Abril-junio (primavera en la Riviera) | Suave, luminoso y muy agradable para visitar. Las temperaturas son agradables, los jardines están preciosos y resulta fácil pasear entre el puerto, la Roca y Montecarlo. | Una época excelente para un primer crucero por Mónaco. Ten en cuenta, no obstante, las fechas de eventos como el Gran Premio, que cambian notablemente el ambiente y los precios. |
Julio-agosto (temporada alta de verano) Caluroso, animado y más concurrido. La Riviera está en plena efervescencia, las terrazas se llenan y las excursiones a Niza, Eze o Menton pueden estar más concurridas. Buena elección si te gusta el ambiente estival, pero es mejor dar prioridad a las visitas temprano por la mañana y mantener un ritmo flexible. | ||
Septiembre-octubre (temporada media) | El tiempo sigue siendo suave, el ambiente es más tranquilo y las condiciones son muy equilibradas. El mar conserva una temperatura agradable, la luz es bonita y la afluencia disminuye gradualmente. | Uno de los mejores periodos para combinar Mónaco, Eze, Niza y Menton con mayor comodidad durante la escala. |
Noviembre-marzo (invierno mediterráneo) | Más tranquilo, más fresco y, en ocasiones, variable. Los días suelen ser suaves, pero la lluvia y el viento pueden alterar los paseos o las excursiones. | Una opción que conviene considerar para un crucero más cultural o un itinerario por la Riviera fuera de temporada, menos centrado en las playas y el ambiente estival. |
En Mónaco, los lugares destacados están cerca unos de otros, pero ofrecen grandes contrastes: patrimonio principesco, puerto deportivo, Casino, circuito de Fórmula 1, jardines y pueblos encaramados de la Riviera.

En la Roca
El Palacio del Príncipe, la catedral y las callejuelas de Monaco-Ville ofrecen una perspectiva histórica del Principado.

En el Museo Oceanográfico
La arquitectura y los acuarios hacen de este lugar una de las visitas más destacadas durante una escala corta.

En los jardines de San Martín
Las vistas al mar y los acantilados ofrecen un descanso más tranquilo entre dos visitas.

En la plaza del Casino
Las fachadas Belle Époque, los hoteles de lujo y los coches componen la imagen más conocida de Mónaco.

En el Café de París
La escala adquiere un aire más sofisticado con una pausa en el corazón de Montecarlo.

En los jardines del Casino
Este espacio ofrece un respiro más tranquilo entre la arquitectura, las palmeras y las vistas al mar.

Desde la Roca
Las vistas al puerto Hércules, los yates y los edificios escalonados en la ladera muestran Mónaco en toda su densidad.

Desde Eze
El pueblo encaramado ofrece uno de los panoramas más espectaculares de la Riviera.

Desde las cornisas
Las carreteras entre Niza, Eze y Mónaco ofrecen excelentes vistas al Mediterráneo.

En el puerto Hércules
Los muelles permiten desplazarse fácilmente entre el barco, la Roca, Montecarlo y La Condamine.

En el trazado del Gran Premio
El túnel, la curva del Fairmont y la recta del puerto permiten descubrir la faceta deportiva de la ciudad.

En La Condamine
El mercado y las pequeñas calles muestran la faceta más cotidiana de Mónaco.
Llegar por mar frente al puerto Hércules y la Roca
La llegada a Mónaco suele impresionar a los viajeros por su riqueza visual. Desde el barco, el puerto, los yates, los edificios, la Roca y Montecarlo se superponen en un paisaje muy reconocible, imposible de confundir con otra escala del Mediterráneo.
Subir a la Roca entre el Palacio, las callejuelas y las vistas al puerto
La Roca permite descubrir la faceta más histórica y representativa de Mónaco. A los viajeros les gusta pasar de la plaza del Palacio a las callejuelas de Monaco-Ville y después a los jardines de San Martín, siempre con vistas al mar y al puerto Hércules.
Pasar por Montecarlo para ver la plaza del Casino
Montecarlo sigue siendo una parada imprescindible, cuyo atractivo reside en la concentración de sus elementos más emblemáticos. Los viajeros recuerdan la plaza del Casino, las fachadas Belle Époque, las terrazas, los coches y ese ambiente de Riviera lujosa que Mónaco exhibe con naturalidad.
Hacer una pausa en el mercado de La Condamine
La Condamine muestra una faceta más cotidiana de Mónaco, lejos del efecto escaparate de Montecarlo. Los viajeros disfrutan del mercado, los pequeños locales, la socca, los cafés y ese ambiente de barrio que hace que la escala resulte más sencilla y animada.
Recorrer a pie algunas curvas del circuito de Fórmula 1
Incluso fuera de las fechas del Gran Premio, el trazado sigue siendo una de las formas más divertidas de descubrir Mónaco. A los viajeros les gusta localizar el túnel, la curva del Fairmont, los muelles del puerto y los tramos que tantas veces han visto en televisión.
Escaparse a Eze para ver la Riviera desde las alturas
Eze es el complemento perfecto para una escala en Mónaco si el tiempo disponible lo permite. Los viajeros disfrutan de las callejuelas de piedra, el pueblo encaramado, los jardines y las vistas al Mediterráneo, que aportan un contrapunto dominado por la piedra y más tranquilo que Montecarlo.