Gracias a sus inversiones y compromisos con un futuro sostenible, en la actualidad, Royal Caribbean International dispone de una de las flotas más limpias del sector marítimo. Con demostrable y numerosos éxitos y un compromiso con su nuevo programa “Destination Net Zero”, la naviera está en camino de alcanzar el ambicioso objetivo de emisiones “Cero emisiones” en el año 2.050.
En consonancia con los objetivos de desarrollo dostenible de las Naciones Unidas, Royal Caribbean tiene previsto lograr, para 2.050, cruceros neutros en cuanto a emisiones de carbono. Para lograrlo, la empresa está aplicando una estrategia de descarbonización denominada “Detination Net Zero”.

Presentado a finales 2.021, a través de este programa la naviera se compromete a utilizar la metodología, recomendada por la iniciativa “Science Based Targets”, para definir planes de acción precisos basados en datos científicos verificados y cuantificables.
Este plan complementa las acciones emprendidas anteriormente por la empresa que, desde hace muchos años está trabajando en la modernización de su flota. A partir del año 2.000, Royal Caribbean ha instalado turbinas de gas en ocho de sus buques. Más limpias que los motores diésel, estas instalaciones son, además, más fáciles de mantener y emiten menos gases contaminantes.

El 70% de los barcos de Royal Caribbean (como el Liberty of the Seas o el Symphony of the Seas) están equipados con sistemas híbridos de limpieza de gases de escape. Esta tecnología elimina el 98% de las emisiones de óxido de azufre, el 12% de las de óxido de nitrógeno y entre el 40 y el 60% de las de partículas. Los barcos más nuevos (por ejemplo, el Odyssey of the Seas) están diseñados con un sistema de reducción catalítica selectiva, que permite reducir las emisiones de óxido de nitrógeno hasta en un 90%.
Con el fin de mejorar la eficiencia energética, para calentar el agua de las duchas y de los jacuzzis, Royal Caribbean utiliza sistemas de recuperación de calor. También está instalando en sus barcos sistemas de aire acondicionado de nueva generación, que consumen entre un 30 y un 40% menos de energía. Además, Royal Caribbean ha comenzado a equipar su flota con un sistema de energía en tierra. Cuando están en el puerto, los barcos se abastecen de energía de la red local, lo que permite que los motores permanezcan apagados.
Gracias a su compromiso y a sus inversiones, tomando como referencia el año 2.005, Royal Caribbean logró, en 2.018, su objetivo de reducir sus emisiones en un 35%. El siguiente paso es una nueva reducción del 25% para 2.025.
Su próxima clase de barcos (el primero de los cuales, llamado Icon of the Seas, está previsto para 2.023) estará propulsada por gas natural licuado (GNL). Actualmente, el combustible más limpio que se utiliza en la industria naval.
Con la finalidad de prepararse para el futuro, la naviera está estudiando cuidadosamente las energías y combustibles alternativos que pueden utilizarse en las operaciones marítimas (pilas de combustible, energía solar, energía eólica, biocombustibles o biomasa…). Entre 2.035 y 2.040, Royal Caribbean tiene previsto lanzar un barco con cero emisiones.
Ya en 1.992, Royal Caribbean aplicó una rigurosa política de gestión de residuos denominada “Save the Waves”. En un principio, este programa se diseñó para garantizar que no se produjeran residuos. En la actualidad, contiene una serie de medidas para reducir, reutilizar, eliminar o reciclar todos los residuos de la flota.
A bordo. todos los materiales y objetos reciclables se clasifican para su reutilización o recuperación. En el año 2.019, Royal Caribbean recicló más de 20.000 toneladas de residuos, 15.000 toneladas más que en 2.007 (año de referencia).
Para facilitar la gestión del flujo de residuos, todos los barcos de Royal Caribbean están equipados con incineradores. Los residuos sólidos, que no pueden ser procesados a bordo o desviados a otra función, se descargan en puertos autorizados para ser convertidos en energía.

La naviera también pretende eliminar el plástico de un solo uso de sus cruceros. En los últimos dos años, ha retirado de sus barcos el 60% de los artículos de plástico no reutilizables (pajitas, envases, botellas, etc.).
Gracias a todas estas medidas, y comparándolo con el año 2.007, en 2.020 Royal Caribbean ha reducido la cantidad de residuos enviados al vertedero en un 85%.
A bordo, los responsables de Medio Ambiente velan por la correcta aplicación de las directrices del programa “Save the Waves”. En colaboración con el capitán del barco y la oficina central de la empresa, garantizan el cumplimiento de la normativa internacional, nacional y local sobre gestión de residuos.
La gestión de los recursos hídricos es una de las principales preocupaciones de Royal Caribbean International. Por este motivo, la compañía ha realizado numerosos esfuerzos para garantizar que el agua dulce se utilice y trate de la forma más eficiente posible durante sus cruceros.
El 90% del agua utilizada en la cocina, los baños, las piscinas o los spas se produce a bordo, ya sea por desalinización o por ósmosis inversa (filtración).
Además, para ahorrar recursos hídricos, la naviera utiliza lavavajillas y lavadoras de bajo caudal, aprovechando la condensación de los sistemas de aire acondicionado para hacer funcionar sus lavanderías.
Estas instalaciones reducen la necesidad de abastecerse de agua dulce de fuentes locales. Cuando el suministro en tierra es inevitable, Royal Caribbean se asegura de que su suministro no cause ningún inconveniente médico, social o medioambiental a las comunidades portuarias.
En cuanto al tratamiento de las aguas residuales, todos los barcos de Royal Caribbean están equipados con plantas de tratamiento especiales para ello. Aun así, en 2.004, la empresa se comprometió a instalar, en todos sus buques, sistemas avanzados de depuración (APS). Al igual que el Serenade of the Seas o el Freedom of the Seas, el 87% de la flota está equipada con esta tecnología diseñada para ser dos veces más estricta que las normas federales estadounidenses.
Con la finalidad de evitar el vertido de especies acuáticas en zonas que no les corresponden, la empresa también se preocupa de tratar sus aguas de lastre. Royal Caribbean se anticipó a la entrada en vigor (en 2.017) de la normativa internacional que impone el control y la gestión de estos residuos líquidos. En el año 2.014 construyó su primer barco (el Quantum of the Seas) equipado con un sistema de tratamiento de aguas de lastre. Actualmente, el 81% de la flota dispone de este sistema.
El agua de sentina también se limpia mediante un separador de agua oleosa y varios procesos de filtración. El agua que está lo suficientemente limpia, como para volver al mar, se vierte en el océano siguiendo las normas internacionales y locales. En caso contrario, se descarga en tierra.
Royal Caribbean International considera que es su responsabilidad contribuir de forma activa a la protección de la naturaleza y los ecosistemas marinos. Por ello, la empresa fomenta las iniciativas destinadas tanto a minimizar el impacto de las actividades turísticas en el Medio Ambiente como a sensibilizar a la población sobre los principales problemas ecológicos.
En esta línea, desde 2.016, Royal Caribbean colabora con el WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza). A través de esta colaboración, la asociación asesora a la empresa en la aplicación de su política medioambiental y la apoya en su transición ecológica.

Por su parte, Royal Caribbean se esfuerza por apoyar las actividades de esta ONG. En 5 años, la empresa ha recaudado más de 8 millones de dólares para el Fondo Mundial para la Naturaleza. Los fondos recaudados se han destinado, entre otras cosas, a financiar programas de protección de la fauna marina.
Gracias al apoyo de Royal Caribbean, entre los principales proyectos llevados a cabo destacan los programas de estudio y protección de especies especialmente amenazadas por el turismo (tiburones ballena), la caza furtiva (tortugas marinas) o el calentamiento global (osos polares).
En el marco de su colaboración con WWF, la naviera también ha fijado objetivos destinados a mejorar la organización de su cadena de suministro. En la actualidad, Royal Caribbean tiene el compromiso de utilizar fuentes sostenibles certificadas para sus pedidos de alimentos. Por ejemplo, tiene previsto abastecerse, en un 90%, de productos del mar capturados en estado salvaje a través de proveedores certificados por el MSC (Marine Stewardship Council).