
Irse lejos, desconectar de la rutina diaria, viajar para descubrir destinos en el fin del mundo,… Sí, pero ¿dónde? Deseamos alejarnos de los caminos trillados, es fácil de decir pero resulta más difícil de conseguir.
Las multitudes, el bullicio, el ruido y todas esas molestias están empezando a pesar junto con la rutina y el agotamiento, que cada vez está más presente. Sin duda es una señal de debemos parar y tomar un descanso. En este artículo, presentamos 6 destinos aislados en el “fin del mundo”. Lugares en los que seguro sólo se nos encontraremos con fauna y flora local, lejos de la civilización y el hormigón de las grandes ciudades.
Sumario:
1.- Palaos
2.- Las Islas San Blas
3.- El archipiélago de Fernando de Noronha
4.- Atolón de Aitutaki, Isla de Cook
5.- Las Islas Lakeped, Australia
6.- Campo de Hielo, Patagonia
1.- Palaos
Situado en Micronesia, al Este de Filipinas, el pequeño archipiélago de Palaos (Palau) suele describirse como una de las “sorpresas más bellas del Océano Pacífico“. Está compuesto por seis archipiélagos que abarcan la parte occidental de las Islas Carolinas. Esta verde isla, situada en el corazón de aguas turquesas casi transparentes, es famosa por su exuberante fauna. Su fondo marino protegido hace que sea uno de los santuarios marinos más excepcionales del mundo, maravillando tanto a buceadores como a los aficionados al kayak.

Esta joya del Océano Pacífico es un paraíso que hay que proteger. Además, desde 2.009, ha logrado está reconocido como el “primer santuario de tiburones del mundo“, especie que actualmente, debido a la sobrepesca ilegal, está en peligro de extinción.
En 2.012, el lugar de la laguna de las Islas Chelbached, formado por 445 islotes distribuidos en 100,2 hectáreas, fue inscrito en la lista de Lugares Protegidos del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este sitio representa la mayor concentración de lagos marinos del mundo, un cuerpo de agua de mar aislado del océano por una barrera terrestre. Además, también es el hogar de 385 especies de coral y 13 de tiburones.

2.- Las Islas San Blas
Destino emblemático en las proximidades de Panamá, las Islas San Blas son famosas por sus playas idílicas y, especialmente, por su calma y tranquilidad pues aún no han atraído a demasiados turistas. Debido a que los flases de las cámaras todavía no se han entrado en este pequeño paraíso en la Tierra, la población indígena todavía ejerce pleno poder sobre sus tierras y continúa protegiéndolas del turismo masivo. Alejados de las instalaciones de hormigón de los hoteles de lujo, los viajeros se alojarán en casas ecológicas, construidas por los locales con materiales encontrados en la isla.

Accesible por una carretera desde la ciudad de Panamá, San Blas es una joya para descubrir por su autenticidad y simplicidad. Lejos de los turistas, de la contaminación, del ruido y del bullicio, San Blas es idílico para relajarse, descansar y encontrarse a uno mismo.

3.- El Archipiélago de Fernando de Noronha
Cuando el director Robert Zemeckis pensó en un lugar para el rodaje de su película “Náufrago”, seguramente se inspiró en el Archipiélago Fernando de Noronha. Situado en el noreste de Brasil, este archipiélago de 26 kilómetros cuadrados ha recibido el estatus de Parque Natural gracias a sus paradisíacas playas y a su exuberante naturaleza. En 2.001, el archipiélago fue declarado Patrimonio Nacional de la UNESCO.

Maravillosamente conservado, este archipiélago tiene limitado el número de turistas que pueden acceder a él. Esto se debe a las playas, casi desiertas, donde uno está realmente solo en comunión con la naturaleza que lo rodea. Famoso por una de las playas más hermosas del mundo, Baia do Sancho, el archipiélago también es conocido por haberse convertido en un lugar ideal para buzos, surfistas y senderistas.
Las tortugas marinas también se han establecido aquí pues, este archipiélago se ha convertido en su lugar de anidación a lo largo del año. Tanto las tortugas marinas como los tiburones, han entrado en un programa de conservación.

4.- Atolón de Aitutaki, Isla de Cook
Con un nombre que rinde homenaje al gran navegante inglés James Cook, las Islas Cook forman un pequeño estado en el Noroeste del Océano Pacífico. Estas islas forman parte integral de la Polinesia Occidental y están divididas en dos partes: Sur (archipiélago meridional) y Norte (archipiélago septentrional). Nos dirigimos hacia el Sur, en dirección al atolón que atrae nuestra atención.

A 45 minutos de vuelo hacia el Norte de Rarotonga se encuentra el borde turquesa del atolón Aitutaki. Este lugar se ha hecho famoso por su laguna central de aguas turquesas y sus islas poco pobladas, aún sin urbanizar y sin el turismo de masas. Sus playas bordeadas de palmeras son gran orgullo. En el caso de que el recorrido por la isla tenga que ser rápido, no puede faltar una parada en Tapuaetai, pequeña isla situada en el sureste de la laguna que ofrece una de las mejores vistas de la Laguna Aitutaki. Este lugar en muy popular por su marea pues, cuando la marea está relativamente baja, se puede caminar sobre un banco de arena con la sensación de estar andando sobre el océano. En 2.008, recibió el premio “Mejor Playa de Australasia” en los World Travel Awards.
Bajo el agua, sobre el agua o en las exuberantes profundidades de este idílico paisaje tropical, Aitutaki ofrecen numerosas actividades centradas en la naturaleza y en el respeto por el Medio Ambiente. Ya sea practicando snorkel en las lagunas transparentes, admirando toda la belleza de la fauna marítima local, o haciendo senderismo en el corazón del bosque, es inevitablemente disfrutar de inolvidables momentos que satisfarán al aventurero que hay nuestro interior.

5.- Las Islas Lacepède, Australia
En dirección a Australia, a unos 120 kilómetros al norte, estas islas reciben su nombre en honor al naturalista francés Bernand Germain De Lacepède. Quizas menos idílicas que las playas de arena y agua translúcida, las Islas Lacepede son únicas e irremplazables por su reserva de animales pues son el lugar de cría favorito de numerosas aves marinas y de tortugas verdes, al igual que de cocodrilos y los tiburones. Forjados a lo largo del tiempo por la fuerza de las corrientes marinas, las olas y el viento, sus acantilados componen la belleza de su impresionante paisaje. Una increíble aventura que irrumpe y nos aleja de esas tradicionales vacaciones en el corazón de las paradisíacas playas.


6.- Perito Moreno, Patagonia
A continuación nos dirigimos a la punta del fin del mundo, en la Patagonia, al glaciar apodado el Perito Moreno descubierto, por primera vez, en el siglo XIX por Francisco Moreno. Su gran masa, compuesta por 49 glaciares, hace que sea la tercera capa de hielo más grande del mundo, después de la Antártida y Groenlandia. Con una superficie de 250 km cuadrados y una longitud de más de 30 km, resulta bastante impresionante.
El Perito Moreno forma parte del “Campo de Hielo”, se extiende a lo largo de la frontera entre Argentina y Chile y es la tercera reserva de agua dulce más grande del mundo. En 1981, fue incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO.

En este lugar excepcional, el paisaje da la impresión de estar inmerso en la película Interstelar de Christopher Nolan: la estepa salvaje se mezcla armónicamente en este panorama blanco con picos escarpados de un azul muy pronunciado. Es un lugar en el que se podrán hacer algunas caminatas por el corazón de estos encantadores glaciares y, además, el tiempo parecerá detenerse por unos instantes, como congelado en esta inmensidad blanca. El paso por este lugar marcará tanto por su impacto espiritual como por su resistencia física.


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