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10 lugares de imprescindible visita en Oporto

Sin duda, visitar Oporto es conocer una de las ciudades más agradables de Portugal. Agradable por su magnífico emplazamiento, en ladesembocadura del río Duero, por su fantástica gastronomía, gustosa en carnes y pescados, siempre regados por los mejores vinos y por su rica en historia, que la ha llevado a atesorar algunos de los mejores iconos arquitectónicos del país luso. Nuestras visitas a Portugal nunca defraudan y fruto de estas escapadas al país vecino, tenemos buena información para recorrer Portugal por libre en viajefilos.

La última de nuestras escapadas, estiró hasta tres días de estancia en Oporto y dio para visitar con tranquilidad muchos de los rincones de la ciudad, pero el tiempo de una escala en un crucero por el río Duero, puede ser suficiente y sin duda un buen plan. Así, si es para tan solo una jornada, como para más de una, valgan como imprescindibles nuestras recomendaciones de las diez atracciones que no debes perderte en Oporto. Una serie de paradas que siguiendo un recorrido más o menos circular, nos llevarán a conocer lo mejor de Oporto:

– En primer lugar disfrutaremos de el Paseo de la Ribeira del Duero y el Puente de Don Luis I, construido por un discípulo de Eiffel y cuya estampa va ineludiblemente unida al paisaje de la ciudad. Sin duda un buen lugar donde comenzar nuestro paseo, tomando fuerzas para ello con un buen desayuno en cualquiera de los cafés de la zona.

– Desde aquí comenzamos por el Palacio de la Bolsa, imponente edificio a pocos metros de la orilla del Duero y cuyo verdadero atractivo está en su interior. Construido sobre los restos de un convento franciscano, alcanzó su máxima importancia, como casi toda la ciudad a finales del XVIII. Como digo, la visita del interior es todo un espectáculo, la Sala Dorada, la Sala de las Asambleas o la Sala Árabe, entre otras estancias, son a las que accederemos en la irrenunciable visita guiada, cuyo coste es de 7 euros.

–  Seguimos subiendo hacia la parte alta de la ciudad y visitando uno de los iconos, La Torre de los Clérigos, durante años vigía de la ciudad y la mayor en altura de Portugal durante mucho tiempo. Construida en un atrayente estilo barroco durante el siglo XVIII en el conocido cerro de los ahorcados. La visita de la Iglesia contigua y el esfuerzo que supone la subida a la torre, merece la pena. Desde allí, sin duda, disfrutaremos de las mejores vistas de la ciudad. Por 3 euros se accede al complejo.

–  Justo frente a la torre, la Librería Lello, lugar de inspiración para J K Rowling en algunos de los escenarios de sus Harry Potter y desde luego un bello lugar por el que perderse entre libros, no en vano, se encuentra en todas las listas de las librerías más bonitas del planeta. Para poder visitarla, pagamos 3 euros, dinero que recuperarás como descuento, si finalmente compras algún ejemplar.

– Muy cerca toca visitar algunas de las mejores iglesias y azulejos de la ciudad, como la Iglesia do Carmo, la Iglesia de las Carmelitas, la Iglesia de la Misericordia o la Iglesia de la Trinidad, tras el Ayuntamiento.

–  Seguramente ya andarás con hambre y nada como seguir caminando hacia la comercial calle de Santa Catarina, en el Barrio de la Baixa. Entre tienda y tienda, terminarás por desesperar, así que adelante y muy cerca, sin duda algunos de los mejores lugares donde parar a comer y probar las francesinhas del Café Santiago los platos de bacalao del Escondidinho. Lugares tradicionales donde de verdad probarás algunos de los mejores manjares gastronómicos de Oporto.

–  Para un breve descanso tras la comida, nada como El café Majestic, parada obligatoria donde degustar sus famosas torrijas, si todavía tienes un hueco, y un buen café que te transporta al ambiente principios del siglo XX. Antaño lugar de encuentro de la burguesía portuguesa y hoy día imán para el turismo, ármate de valor para conseguir la mesa, pero seguro que te merece la pena.

–  Empezamos a descender hacia el río y nos tropezamos con la antigua estación de Sao Bento, icono del desarrollo de Oporto en los primeros años del siglo XX, cuyo hall merece unos buenos minutos para maravillarse de los antiguos azulejos que la embellecen.

–   Desde aquí y rumbo hacia el río, visita La catedral y el Claustro gótico con el que comunica, abiertos en una amplia terraza a la ciudad, desde donde de nuevo las vistas de los coloridos tejados nos sorprenden. La visita del Claustro y el museo cuesta 3 euros pero sin duda son una buena inversión.

–   Y sin duda la guinda, si el tiempo de la visita lo permite, las bodegas de la otra orilla. Recomendables, las bodegas Ramos Pinto, una de las más antiguas y las bodegas Ferreira, cuya ubicación a mayor altura, permite buenas vistas del río y la ciudad.

Y si después de esta jornada sigues con ganas de más, sin duda, tendrás que volver, Oporto cuenta con muchos más lugares con los que sorprenderte…

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